TELL VIÑA DICIEMBRE 2019

pero nos ocurrió que un voluntario nos contó, luego de exitosas pruebas, que él tenía Parkinson y no Temblor Esencial. Ahí nos dimos cuenta de que también funcionaba para estos pacientes. VIRGINIA TECH “Gracias a un acuerdo con el Concejo de Innovación de San Diego, acabamos de participar, en noviembre, de un gran evento y feria de emprendimientos en California, donde fuimos la única empresa fuera del área de San Diego y Los Ángeles. Esta fue una tremenda oportunidad para que nos conocieran, relacionarnos con otras iniciativas e inversionistas. Ello se suma al premio recibido en Virginia Tech donde, gracias a las gestiones de la universidad y la unidad UAI+D, pudimos recibir el primer lugar en innovación que nos abrió las puertas en Estados Unidos”, señala Cedric. En San Diego presentaron su último prototipo… Sí, cada vez estamos más cerca del producto final. Comenzamos literalmente conuna caja llenade cablesquenoeranada funcional para el día a día. Tras muchas pruebas hemos ido perfeccionando el dispositivo, achicando esta caja para que sea más pequeña e inteligente. Este ha sido un desarrollo totalmente desde cero y por eso cada paso ha sido más complejo que el anterior. Hoy el dispositivo es un poco más alto que un celular, tiene treinta y seis horas de autonomía, se instala debajo de la ropa con cintas deportivas que lo afirman. Posee una pila, una placa (o como le llamamos “computador interno”), y dos cablecitos que mediante los electrodos generan la electricidad que van directamente al antebrazo. ¿En el área médica con quienes están trabajando? Desde los inicios nos hemos asesorado con el papá de Felipe, que como médico nos ha guiado en varios temas. Y actualmente estamos trabajando con el Centro de Trastornos del Movimiento (CETRAM). ¿Está patentado? Sí, patentamos el dispositivo en Estados Unidos por la USAPTO (United States Patent and Trademark Office) y tenemos una patente en proceso para la zona europea. ¿Cuál es el próximo paso? Buscamos venderlo a nivel global, que alguien pueda comprarlo en una farmacia o encargarlo por internet. Por ahora calculamos que saldría a la venta entre trescientos a cuatrocientos dólares, primero en Estados Unidos para validarlo y luego en Chile. Esperamos que los médicos lo receten y el dispositivo sea lo más pequeño posible, ojalá del tamaño de un celular. Pero lo más importante es que se regule automáticamente, sin importar la edad o musculatura de la persona. Por ello estamos en busca de más inversionistas y aumentar nuestra red de contactos. Hacer ciencia en Chile no es económico ni rápido, y emprender en esta área tampoco es sencillo, pero estamos muy orgullosos de nuestro trabajo que, desde Viña del Mar, ha logrado abrir un precedente para el mundo. T 47 tell. cl

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