TELL VIÑA DICIEMBRE 2018
47 tell. cl Bolsas biodegradables que se disuelven en agua. Increíble, pero cierto. El emprendimiento del penquista Roberto Astete que tiene revolucionado al mundo y quien acaba de volver de una pasantía de diez semanas por la mítica Singularity University, la Meca de la innovación. Por Soledad Posada M. Fotografía Sonja San Martín D. Planeta limpio Roberto Astete fundador de Solubag L uego de doce años trabajando en la industria del plás- tico y después de conocer todos sus procesos, incluido el reciclaje en proyectos de waste to energy (de residuos a energía), el ingeniero comercial Roberto Astete comen- zó la aventura de buscar un material que aminorara los efectos del plástico sobre el planeta, fabricando una bol- sa que luego de ser usada tantas veces como fuese necesario, se disolviera en agua y sus residuos no contaminaran el líquido. En este camino, no han faltado los obstáculos, largas noches en aeropuertos, tiempo familiar perdido, superar enfermedades solo, pero Roberto nunca ha bajado los brazos ni ha dejado de luchar. Él cree firmemente que su idea ayudará a aminorar un grave pro- blema medioambiental. Y así lo entendieron también los medios nacionales e internacionales, apenas se enteraron de la existencia de las bolsas hidrosolubles. Desde julio pasado, Roberto no ha pa- rado de contestar correos y responder entrevistas. El mundo quiere su invento. “Mi idea no es algo que no exista, uso el mismo polímero sintético, alcohol de polivinilo (PVA) que, por ejemplo, se utiliza en las cápsu- las de los remedios, inocuo e inerte y que no produce daño. Pero mi aporte es conseguir la fórmula final que logre soportar el paso del material por una máquina que la convierte en bolsa, además de perfeccionar esa máquina para lograrlo”. Y no ha sido fácil. Rober- to realizó varios periplos por China, para encontrar a quienes hoy le están fabricando las bolsas, incluido el tiempo que demoró en realizar todas las pruebas necesarias para dar con el material per- fecto. “Nuestros socios chinos construyeron un edificio de cuatro pisos, en doce mil metros cuadrados, solo para hacer las bolsas”. En Chile, financieramente, solo creyeron en él sus socios y hoy ami- gos, que han estado dispuestos a invertir en este revolucionario producto: Alejandro Castro, Cristián Olivares, Patricio Cabezas y Salvador Matte. PRODUCTOS Solubag nació en 2015, y en estos años la empresa ha conseguido diversas certificaciones y validaciones para la bolsa hidrosoluble, como test FDA, test que indica que no contiene plástico y resultados de residuos del agua, sobre todo exigidas por los potenciales clien- tes extranjeros; además de abocarse a bajar los costos de produc- ción hasta llegar a un precio de 2,8 dólares por kilo de la materia prima, sobre las mil toneladas, teniendo en cuenta que empezó a un costo de quince dólares por kilo. Sin embargo, esta empresa no solo fabrica bolsas, que pueden ser vendidas con los logos de los clientes. También cuenta entre sus pro- ductos con bolsas de tela hidrosolubles, y un detergente en láminas, amigable con el medio ambiente y que ocupa menos espacio, de nombre +Chispeza. En el futuro, Roberto piensa en nuevas ideas que irán agregando más propiedades a su detergente, además de la posibilidad de reemplazar —con su material hidrosoluble—, otras piezas plásticas que contaminan el ambiente, como platos, tenedores, o las tapas plásticas de los tarros.
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