TELL VIÑA NOVIEMBRE 2018

90 tell. cl Castillo sigan siendo un producto ciento por ciento chileno. ¿Tampoco han caído en la tentación de fabricar en otro país? No, la frazada clásica se sigue haciendo en Chile. ¿Por qué? Porque es la clave que nos ha permitido tener la mejor calidad. Una frazada de nosotros dura toda una vida. Nos han traído frazadas que tienen se- senta años y están impecables. Una de las mu- chas propiedades que tiene la lana es que es más LA REINA DE LAS FIBRAS El nombre viene del castillo de Rapallo, en la Liguria italiana. La hermana de su abuelo lo pintó y se lo mandó desde Italia, cuando aún era un adolescente, para que no olvidara su ciudad natal. Casi noventa años después, el cuadro sigue colgado en el muro de la oficina que hoy ocupa su nieto —que se llama igual que él— Federico, gerente general de la empresa, y su bisnieta, Antonella, gerente comercial. El lugar, salvo por computadores, teléfonos móviles y otros artefac- tos que nos recuerdan que estamos en 2018, ha cambiado poco desde entonces. Es una fábrica con galpones llenos de lana recién llegada del sur, máquinas para hilar y telares, que permite desarro- llar el proceso completo de producción. ¿De dónde viene la lana que usan? De Puerto Montt, Punta Arenas, Chillán. Toda la lana es nacional. ¿No les convendría comprar lana en otros países? Nos resultaría más conveniente importar de Argentina o Uruguay, por ejemplo, pero hemos tomado la decisión de que las frazadas El Nosotros desarrollamos una frazada que es ciento por ciento lana y para certificarlo hubo que mandar muestras a laboratorios en Japón. Fue un proceso largo pasar todas las pruebas, pero valió la pena. En este minuto me atrevo a decir que somos los únicos en Chile que usamos el logo de Woolmark teniendo la certificación oficial”, comenta Antonella Casaccia.

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