TELL VIÑA Septiembre 2018

Es impactante, uno se imagina cómo vivieron en aquella época… allí hubo personas, familias, comunidades, que dejaron su huella en el mismo lugar donde estuvimos. Y ahora nosotras estamos traspasando ese conocimiento”, Viviana Trigo. educación de su existencia es fundamental, es un tema de identi- dad que va más allá de las nacionalidades, porque en ese tiempo no existía Chile. ¿Por qué el nombre Trinacria? Vicky: Nació de investigar a qué cultura pertenecían estos petrogli- fos y nos encontramos que se categorizan como la cultura del com- plejo Aconcagua, pues fue un lugar de paso por el que transitaron muchas culturas. En esos lugares se descubrieron variadas cerámi- cas donde se repetía mucho el símbolo Trinacrio, que representa una circunferencia con tres alas. Tres como ustedes… Enedita: Sí, fue una bonita coincidencia. Ítalo nos habló mucho de esta cosmovisión andina de los tres mundos (los dioses, los morta- les y los ancestros), que también se veía representada en los petro- glifos. Era el nombre perfecto para nuestra agrupación. DESDE LA IMAGEN A LOS HILOS Como resultado de esa experiencia, en Putaendo nació la exposi- ción Desde la imagen a los hilos , que consta de doce obras textiles de gran formato (cada artista realizó cuatro), más fotografías que las acompañan para el contexto y que hoy se encuentran exhibidas —hasta el 19 de septiembre— en Nueva York, gracias a la invitación que les hizo la Biblioteca Pública de Port Washington. Unamuestra que, además, incluye talleres gratuitos para la comuni- dad para difundir el patrimonio chileno en el extranjero. Viviana con cordones andinos, Vicky con quipu y Enedita con hilado de oveja en huso. ¿Cómo fueron trabajando sus obras? Vicky: El quipu es un elemento textil que se desarrolló en la época Inca, y lo usaban para registrar información. El quipucamayoc era el encargado de confeccionar estas cuerdas madres y sus pendientes para ir contando a la población, numéricamente, a través de nudos. Pero no sólo existieron quipus numéricos, sino que también narrati- vos, que fue los que me inspiraron. Tuve la suerte de aprender esta técnica con María Victoria Carvajal del Museo Precolombino y cuan- do estuvimos en las montañas se me ocurrieron poemas. Eso plas- mé en las obras, dándole sentido al color y la torsión de las cuerdas, ya que el espiral era un elemento recurrente en los petroglifos. Viviana: Por mi parte me inspiré en la materialidad, en los elemen- tos. Trabajé en telar de peine, con fieltro, telas y vellón. Incluí tam- bién palos de río que fui recolectando e hilos de gusano, tratando de que fuese lo más natural posible. Una de mis obras más signifi- cativas es la interpretación de una madre con su hijo, que se unen por un cordón en un hogar. Enedita: Mi trabajo se concentró en tratar de entender lo que ocurría en esas montañas a través del telar, el hilado y el teñido natural, por ejemplo, con hojas de palta y barros. Fue un trabajo lento, donde fui elaborando las partes de las obras por separado para darles movimiento e intentando descifrar lo que ocurría en- tre lo lleno y lo vacío. ¿De regreso a Chile harán muestras acá? Viviana: Eso es lo que más queremos, sobre todo en Putaendo. Par- timos al revés, primero en el extranjero, gracias a la invitación de Biblioteca Pública de Port Washington, que conoció mi trabajo en una exposición anterior organizada por Chilean Charities of America. Como todo ha sido financiado por nosotras, se ha dado de manera natural, sin presiones. Esperamos poder transmitir esta experiencia a más personas, a los colegios y más jóvenes, pues hemos hecho una importante conexión con nuestros ancestros, la memoria, el mundo andino y textil; y todo lo hemos realizado desde el corazón. T

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0