TELL VIÑA Agosto 2018
Una de las cosas hermosas que me encantan del teatro es trabajar de manera colaborativa y con un objetivo en común. Que no exista un solo protagonista… el que hace las luces, la música, el vestuario, todos son importantes”. muy segmentado el ambiente, por eso luego de hacer algunos castings decidí armar mi compa- ñía. Siempre me gustó escribir, sobre todo poe- sía; pero también mis sentimientos y pensamien- tos. Así nació Leche asada , que terminé dirigien- do y actuando también”. Te lanzaste con todo… Al principio sólo me quería enfocar en dirigir, pero un mes antes del estreno dos actrices estaban con pánico escénico y las tuve que reemplazar junto a otra amiga. Reconozco que estaba angustiada, al igual que el personaje principal de Leche asada , que es una mujer que tiene insom- nio y no puede parar de pensar en sus responsa- bilidades. Pensaba que iba a ser mi debut y mi fracaso… Pero fue un éxito… Sí, estuvo en cartelera cinco años y ahí aprendí la autogestión. Es todo un mundo, desde hacer afiches, carpetas de teatro y, lo más difícil, encontrar financiamiento. Si no, debes hacerlo con tu dinero o por crowdfunding . La realidad de las compañías es que si no tienen un productor que apoye, los actores ensayan sin remunera- ción. Después algo se gana de las funciones, pero esto es más que nada por amor al arte. ¿Qué fue lo que te marcó de hacer una compa- ñía? Una de las cosas hermosas que me encantan del teatro es trabajar de manera colaborativa y con un objetivo en común. Que no exista un solo protagonista… el que hace las luces, la música, el vestuario, todos son importantes. Agradezco que en nuestra compañía no hubiera el ego que se da mucho en el teatro y la televisión. ¿De qué trata Cliché? Mis obras son críticas sociales con humor negro e ironía. Esta obra habla de los clichés sociales, de los roles. Cómo “tiene” que ser la mujer y el hombre; cómo deben vestirse, comportarse o pensar. También de la televisión, cómo nos bom- bardearon desde Estados Unidos con Halloween o el Viejito Pascuero y hacen que nos endeude- mos con las tarjetas de crédito. Del concepto erróneo “de que lo que tengo es lo que valgo”. ¿Qué elementos de tu vida has tomado para crear? Como el teatro es terapéutico, puse mucho de mí en mis obras. Soto está inspirada en mi fami- lia, pero de forma exagerada. Es una familia disfuncional donde hay un padre proveedor, pero ausente, que por su trabajo llega siempre a casa tarde y cansado; o en Leche asada hablo de la bulimia, la que sufrí en mi adolescencia y que a través de la música y el humor fui repre- sentando. TEATRO ITINERANTE Alegría Saavedra estaba en su zona de confort, vivía muy cómoda en Ñuñoa, tenía su compañía y hacía clases en un colegio para ganar dinero extra. Pero como es extremadamente inquieta comenzó a planear un viaje para estudiar en el extranjero. En medio de eso la contactó un italia- no que había conocido en el verano, por medio de su hermano, y entre conversaciones él la invitó a pedalear a Uruguay… ella lo vio como una oportunidad, una nueva aventura. Dejó de todo y se fue a recorrer Sudamérica por tres años. “Nos encontramos en Argentina, y enganchamos de inmediato. Estuvimos cinco días pedaleando por Uruguay y aluciné, ese contacto tan directo con la naturaleza no lo había sentido nunca. Acampábamos o dormíamos en colegios y ahí se me ocurrió hacer clases de teatro como volunta- riado. También hicimos teatro callejero, presen- tando mi obra Vagamundo azul por colegios públicos y privados de Chile, Argentina, Bolivia y Brasil”. Durante el viaje se volvió vegetariana, luego vegana, vivió en un pueblito hippie de Brasil, pero nunca soltó sus poesías. “Hacer cicloturis- mo me hizo entender lo poco que uno necesita para vivir, el desapego con las cosas materia- les. Se me abrió la mente y me di cuenta de que la vida son elecciones y hay que atreverse a seguirlas”. ¿Por qué decides volver? Estaba sola en Brasil, me había separado del italiano, no sabía qué hacer con mi vida, y justo me llegó una propuesta para escribir en televi- sión, de Rodrigo Bastidas y Nena Muñoz, que aunque son expareja trabajan juntos hace años. Su hija Milena, que también es actriz, fue parte de mi compañía un tiempo y buscando guionis- tas para la teleserie Pituca sin lucas de Mega se acordaron de mí. Después seguimos con Pobre gallo y paralelamente fui jefa de guión y actriz de la web serie El Mundial del Michel. ¿Por qué te fuiste de la televisión? Renuncié porque en la segunda teleserie me di cuenta de que era una fórmula: estirar el chicle con la historia de amor y que llegaran los ex de los personajes a causar problemas. La primera 33 tell .cl
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