Viña julio 2018

38 tell. cl Me identifiqué con Old Mackayans. Con ellos salí campeón el primer año y aprendí el gusto a ganar, a jugar para competir y no como un rugby social”. para perder masa de “mala calidad” y reemplazarla por masa de “bue- na calidad”. Eso significa que ahora lo encontré en un peso bajo: 112 kilogramos para sus 183 centímetros de altura. En diciembre, cuando esté por concluir su primera media temporada en Eccellenza, pretende estar al borde de los 120. “Ahora se trata de una de las ligas más importantes de Europa, dado que Italia es un país que juega el Torneo de las Seis Naciones. Si bien entre ambas ligas existe una diferencia de nivel técnico, es principal- mente una diferencia física”. La otra diferencia, nada menor, es que ya no empleará más los colores celeste y blanco del Valsugana. UN EQUIPO COMPETITIVO El nuevo club de Vittorio es el Verona Rugby. Contra ellos disputó su último partido con el Valsugana en la final de la Serie A. Alcanzó a es- tar veinticinco minutos en cancha hasta que un golpe en la cabeza lo mandó directo al hospital y le impidió participar de un encuentro que terminaron perdiendo 20-14. “Nunca me imaginé que me pudieran hacer una oferta”, dice Vittorio. Sin embargo, sabía que con los veinticuatro partidos jugados con Val- sugana se había hecho notar en el scrum y que muchos preguntaban por él. Más claro lo tenía Luca Montovani, su agente deportivo, quien luego de tres años como pilar de Old Mackayans lo llevó a jugar al país de la bota. Como todo club que asciende de categoría “el objetivo principal de Verona es mantenerse. El esfuerzo económico que ha hecho el club y la cantidad de jugadores que está contratan- do demuestra claramente que quiere ser un equipo competitivo. No sé si estaremos en los primeros lugares, pero confío en que vamos a hacer una buena temporada y que seremos un equipo importante en Eccellenza”. LA PREGUNTA Vittorio recuerda que la primera pelota de rugby que tocó fue a los catorce años, cuando llegó de Santiago a estudiar al Colegio Saint Peter´s. “Al principio no me gustaba, quería jugar solo fút- bol”, relata entre risas. Tampoco era un deporte familiar, pero con el cambio al ColegioMackay fue inevitable el nexo con la ovalada y después “con el paso a Old Mackayans se convirtió más que en un deporte”. Tres años vistió los colores azul y blanco del quin- ce viñamarino. En ese periodo dejó su posición de ocho y se formó como primera línea. “Tuve entrenadores de scrum que me enseñaron muy fotógrafía Alessandra Lazzarotto

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