Viña julio 2018

26 tell. cl MIGRACIÓN, EMPRENDIMIENTO E INNOVACIÓN: APRENDER DE LA HISTORIA V alparaíso ha sido, desde los inicio de los tiempos republicanos, un espacio para los emigrantes. El hecho de que al momento de la primera Junta de Gobierno de 1810, sólo vivían en la zona cerca de cinco mil personas, nos permite dimensionar la escasa importancia que la ciudad puerto tenía como centro urbano. Y cuando treinta años más tarde, la población registraba sobre las cuarenta mil almas, una de las explicaciones más razonables para entender este ascenso demográfico fue la llegada de los emigrantes extranjeros, aunque también hay que reconocer que se produjo una fuerte presencia de nacionales provenientes de las diver- sas provincias de aquel tiempo. Por lo anterior, se podría decir que Valparaíso y su entorno es hijo de la migración, realidad que se mantuvo muy activa hasta la mitad del siglo XX, cuando se comenzó a percibir un decli- ve en la llegada de foráneos, además de que, coincidente con el comienzo de la masividad de la navegación aero- comercial, Santiago terminó por reem- plazar a nuestro puerto como la princi- pal puerta de entrada al país. Sin embargo, en los últimos años nueva- mente se ha inciado un proceso migra- torio que también ha convertido nues- tra zona como un espacio para forjar una vida mejor. Volviendo a la historia, es posible que se recuerde con mayor fuerza la presencia británica, que principalmente en el siglo XIX, contruyó en Valparaíso bases identitarias que hoy forman parte de nuestro patrimonio material e inmaterial. El legado educacional, los emprendimientos económicos y empresariales, la infuencia arquitectónica, así como las tradiciones deportivas, son sólo algunos ejemplos de lo que significó haber recibido un importante número de migrantes de una nación, que para entonces, era la primera potencia mundial. Pero no sólo fueron ingleses lo que llegaron a Valparaíso y eligie- ron este puerto para emprender e innovar. La presencia de ale- manes y franceses también fue significativa, con grandes apor- tes al desarrollo de la zona, y con huellas institucionales que aún son claramente perceptibles en el gran Valparaíso. Sólo como ejemplo, todavía se puede observar un legado arquitectónico de dichas comunidades migrantes, que hoy son orgullos patrimo- niales, como la bella e icónica iglesia Luterana y el antiguo Deutsche Schule en el Cerro Concepción, o la bella calle Los Galos, junto a la iglesia San Luis Gonzaga en el cerro Alegre. También los migrantes italianos dejaron pro- fundas huellas en la identidad de nuestra zona, lo mismo que los numerosos españoles que arribaron principalmente en el siglo XX. Y para qué decir acerca de la comunidad judía que se estableció en la región. Y los árabes que se integraron a la zona con un fuerte espí- ritu emprendedor que, en muchas casos, dio enormes frutos con el correr de los años. Y así, emigrantes de diversas naciones han dejado un legado que durante más de un siglo ha sido un sello que nuestra región debe salva- guardar: la capacidad y los deseos de empren- der e innovar, llave maestra del desarrollo. Ahora bien, con la llegada de nuevosmigrantes en el último tiempo, cabe esperar que este círculo virtuoso se reactive. La llegada a la zona de personas dispuestas y esperanzadas por aportar, es una buena noticia para un Gran Valparaíso que debe aprender de su historia y continuar por la senda del desarrollo con el cual se forjó la riqueza de su pasado: la capacidad creativa, la volun- tad integradora y la mirada con proyección. Emigrantes de diversas naciones han dejado un legado que durante más de un siglo ha sido un sello que nuestra región debe salvaguardar: la capacidad y los deseos de emprender e innovar, llave maestra del desarrollo. conectados con la historia Por Rodrigo Moreno Doctor en Historia. Director Departamento de Historia y Ciencias Sociales Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez.

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