Viña julio 2018

alambre de alpaca, cobre, bronce y piedras que me traje desde Barcelona. Como decidí dedicar- me a esto, surgieron otras inquietudes porque sabía que existía un mundo por descubrir en la orfebrería y mi intención era desarrollar una nue- va línea creativa de joyas. ¿Eso implicó una mayor formación? Estudié durante dos años en la Escuela de Jo- yería de Pamela de la Fuente, en Santiago, y me siento muy orgullosa de ello porque ahí conocí a maestros muy bien preparados y a mujeres con un alto bagaje de conocimientos en joyería contemporánea. Aquí se me abrió una puerta gigante para conocer no solo las técnicas, sino también el ambiente y las diferentes instancias de la joyería en Chile. Seguí una metodología de trabajo, participé en workshops y en talleres es- pecíficos con artistas joyeros de diversas partes del mundo. Luego, hice dos cursos de especia- lización con Judy McCaig, una joyera escocesa que hace clases en la Massana, una reconocida escuela de arte y diseño de Barcelona. ESMALTE Y TRANSFERENCIA Plata, bronce y piedras naturales son sus ma- teriales predilectos y su inspiración está princi- palmente en los elementos de la naturaleza, en sus propias vivencias y en el arte. Motivada por realzar la identidad local, realizó también una serie de piezas de plata inspiradas en la cultura Q ue un viaje puede cambiar la vida, bien lo sabe esta ad- ministradora turística de la Universidad de La Serena. Complementar sus estudios en una escuela de nego- cios en Barcelona era el propósito de su breve estadía en esta ciudad, sin embargo, tras cumplir su objetivo, su permanencia en España se extendió por dos años. Conoció allí a una orfebre francesa que le enseñó a trabajar el alambre con la técnica wire wrapped , un entorchado de piedra sin soldadura y así comenzó a crear una serie de piezas estilo troyano, grandes y recargadas. “Estar en Barcelona y descubrir la orfebrería fue para mí un despertar. Tuve una reflexión más espiritual de cuál era el sentido de mi vida y de qué era lo que quería hacer, porque el ritmo de mi trabajo era muy estresante. La elaboración de joyas se convirtió en mi sustento y viajé por diferentes lugares visitando carnavales y fiestas. Fui aprendiz de dos orfebres y con ellos conocí varias técnicas. Aprendí a trabajar con fuego, a engarzar pie- dras, a hacer engastes, etc”, recuerda Scarlett Christiansen (38). ¿Qué ocurre cuando regresas a Chile? Llegué a Santiago, en el 2013, empecinada en que mi camino era la or- febrería. No fue fácil porque la venta de las joyas no es lo mismo que en Europa y tuve que adaptarme a la realidad. En ese entonces trabajaba con Estar en Barcelona y descubrir la orfebrería fue para mí un despertar”.

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