TELL MAGAZINE MARZO 2020
38 tell. cl Este es un precioso terreno de dos hectáreas con distintos árboles, agapantos y palmeras centenarias. Por donde mires hay naturaleza desde el anfiteatro, que en primavera se llena de flores, hasta el salón invernadero”. Ustedes no tienen banquetera propia… No, pero sí seleccionamos banqueteros y buscamos trabajar con los mejores. Por eso somos muy exigentes para que nuestras normas se cumplan. Un matrimonio es un evento muy sentimental, por ello les pedimos a los novios que en su decisión mantengan nuestra línea para que todo salga perfecto. ¿Cuál es su fuerte? No sólo nos hicimos cargo de la parte estética del evento, sino que de todo lo operativo y funcional, tras bambalinas, para que los proveedores puedan trabajar bien. Desde cocinas amplias y equipadas; una cámara de frío gigante, espacios de carga y descarga de camiones. Tenemos guardarropía, amplios baños para los invitados, ciento setenta ¿Por qué el nombre Chapanay? La verdad es que este nombre no tiene nada que ver con el rubro. Es un pueblo que queda cerca de Mendoza, Argentina. Mi abuelo paterno era mendocino, nació en ese lugar y esta fue una forma de mi padre de homenajearlo. Con mi hermano habíamos buscado otras alternativas, pero la verdad es que hoy todos los centros de eventos se llaman “casa, estancia o viña tanto”. En cambio, esta es una sola palabra y mucho más potente. Fue muy buena decisión porque la gente creó el concepto de “casarse en Chapanay”. ¿Les afectaron las ventas desde el 18 de octubre? Esta es nuestra cuarta temporada llena de matrimonios; lo que pasó en octubre por suerte no nos tiró para atrás porque teníamos la temporada 2020 vendida y ya abrimos las reservas 2021. Con el Coronavirus habrá que ir viendo en el camino para tomar las medidas de seguridad y sanitarias pertinentes. Siempre se pueden reprogramar fechas en caso de que sea necesario. DETALLES E INNOVACIÓN La apuesta de Chapanay es entregar la mejor infraestructura, con un entorno inigualable para realizar matrimonios, eventos corporativos, convenciones, aniversarios, entre otros. Todo en este espectacular salón invernadero con capacidad de hasta quinientas personas. “Sobre todo en Viña del Mar, faltaban lugares que ofrecieran una infraestructura para eventos de gran nivel. La oferta que existía hasta ese entonces no se había renovado en años y muchos buscaban ‘aires nuevos’. Ya el hecho de que nuestro salón sea un invernadero con techo y paredes de vidrio es toda una experiencia y eso ha llamado la atención no sólo a la gente de la zona, sino de muchos santiaguinos”.
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