TELL MAGAZINE MARZO 2020
18 tell. cl Existen muchos miradores en Valparaíso, pero pocos tan famosos como el que conocemos con el nombre de “Gervasoni” en el bello cerro Concepción. Este lugar tiene una privilegiada vista al puerto, y en buena parte explica el porqué en tiempos españoles este cerro fue elegido para convertirse en una fortificación de defensa costera, la que terminó dando el nombre definitivo a todo el lugar: “Nuestra Señora de La Concepción”, hoy simplemente “Concepción”. zar, quien fuera también presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Valparaíso. De hecho, a principios de la década de 1990 y cuando na- die imaginaba la postulación de Valparaíso como Patrimonio de la Humanidad, fue Alcázar quien imaginó visionariamente a los cerros Concepción y Alegre como grandes epicentros del turismo pa- trimonial, y la verdad es que tenía toda la razón. En suma, Gervasoni es un punto estratégico de la ciudad, zona neurálgica del patrimonio histórico de Valparaíso y uno de los puntos más privilegia- dos para contemplar la belleza del Pacífico y de la gran bahía desde Playa Ancha hasta Concón. Por todo lo anterior, valdría la pena ubicar, en al- gún punto del paseo, una pequeña biografía de Tomasso Gervasoni para así poner en valor una figura olvidada en la historia porteña. conectados con la historia En cuanto al paseo mirador, debe su nombre a Tomasso Gervasoni Gervi- no, un inmigrante ligur nacido en 1833 en Prá, Génova, y que arribó a Chile en 1864. De espíritu emprendedor, incursionó junto con sus hermanos, que también emigraron a Chile, en el rubro comercial formando la conocida casa “Gervasoni Hermanos” que hacia ese año de 1864 tenía sede en la calle Cochrane del puerto. Dedicados al comercio y cabotaje en el sur carbonífero y en el norte salitrero, llegaron a consolidar una gran fortuna personal, que les permitió ingresar en el negocio financiero de Valparaíso. Así, Tomasso llegó a ser vicepresidente del Consejo del Banco de Chile de la ciudad–puerto, y también fue director de la Compañía Sudamericana de Vapores. Con residencia en el Cerro Alegre y posteriormente en Viña del Mar, llegó a tener una importante figuración pública como vicecónsul del entonces Reino de Italia en Valparaíso durante varios períodos y una autoridad dentro de la importante y creciente colonia italiana de Valparaíso, en particular, de la que procedía de Liguria. Lamentablemente, un cáncer acabó con su vida el 5 de enero de 1899, a la temprana edad de sesenta y cinco años, siendo sepultado en Valparaíso, ciudad que había sido su tierra adoptiva. Tras su muerte fueron muchas las expresiones de pesar por una figura que había trascendido a la opinión públi- ca, naciendo así la idea de que una calle de la ciudad llevase su nombre para perpetuar su memoria. La elegida, fue el paseo mirador en el cerro Concep- ción, posiblemente sin imaginar que dicha pequeña arteria se convertiría en uno de los espacios públicos más bellos y patrimoniales de la ciudad hasta nuestros días. En el referido paseo Gervasoni se emplaza la estación superior del ascensor más antiguo de Valparaíso, el Concepción, así como también en dicho lugar se ubica el Museo Casa Mirador de Lukas, una noble institución porteña que recuerda a otro hijo adoptivo de la ciudad: al inolvidable Renzo Pecchenino que falleció prematuramente en 1988. Y también en el mirador se ubica el restaurante Turri, que fue el primer em- prendimiento del cerro Concepción en materia gastronómica, fundado por otro porteño visionario que hace pocos años nos dejó, el recordado Raúl Alcá- Por Rodrigo Moreno (*) (*) Doctor en Historia. Director Departamento de Historia y Ciencias Sociales. Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez. El Paseo Gervasoni: origen de un nombre
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