TELL VINA ENERO 2019

81 tell. cl Fueron los primeros en tener en sus tiendas trajes de baño y bikinis durante todo el año y desde la Región de Valparaíso han posicionado su marca a lo largo de Chile. Con trece tiendas y miles de diseños, para todo tipo de cuerpo y tallas, Ocalha Swimwear es una empresa familiar sinónimo de color, variedad y, sobre todo, comodidad. Por María Inés Manzo C. / Fotografía Teresa Lamas G. y gentileza de Ocalha Swimwear Ocalha Swimwear Verano L a historia de Ocalha Swimwear comenzó en los años ochenta, cuando el viñamarino Marcelo Robles empezó a trabajar en el rubro de los trajes de baño y a importar- los desde Brasil. Hoy con producción propia, y con más de treinta años de experiencia en el rubro, son sus hijas Daniella (34) y Francisca Robles Oyanedel (31), quienes lo apoyan desde su fábrica en Quilpué, mientras él recorre Chile, contactándose con clientes y visitando las trece tiendas que tienen repartidas entre Viña del Mar, Reñaca, Algarrobo, Santiago, Ranca- gua, Copiapó, La Serena, Pucón, San Pedro de la Paz, Concepción y Puerto Varas. “En el año 1983 trabajaba en el rubro de la ingeniería, pero por la crisis había muchas empresas en quiebra, así que comencé a hacer negocios de compra y venta de ropa. En ese entonces se estaban iniciando las importaciones en Chile y me iba bastante bien trayendo trajes de baño desde Brasil y ropa deportiva desde Argentina. En una de las partidas de ropa por error venían trajes de baño dema- siado grandes y busqué a una costurera que me los pudiera ajustar. TODO EL AÑO Fue así que conocí a Elisa Espinoza, nuestra actual jefa de taller, quien nos acompaña desde los ini- cios. También una parte importante de todo esto fue mi exsocio Víctor Hugo Santibáñez, con quien trabajamos juntos durante quince años y creamos la marca Ocalha, luego le compramos su parte y tomamos rumbos separados”, cuenta Marcelo desde Pucón. Así comenzó la fabricación de trajes de baño pro- pios, desde una pequeña escala en casa hasta te- ner una fábrica que se mantiene hasta hoy y que, en su mejor momento, tuvo ciento treinta personas en máquinas de coser. Tiempo en el que abaste- cían con colecciones completas a las tres principa- les multitiendas del país (París, Ripley y Falabella) y marcas como Umbralle. “Con el paso de los años, y ya en el 2010, abrimos los primeros cuatro locales (Viña del Mar, Pucón, Recoleta y Providencia) con el

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