TELL santiago DICIEMBRE 2018

tan interesados porque pensaban que era un taller más del colegio y no tuvieron ese “dale, tú puedes, te llevo, te traigo y cómo te fue, vamos al campeo- nato, vamos a Higuerillas”. Y en esomi papá fue un pilar fundamental. Su hermano Diego es otra fuente de coraje y perse- verancia. A los dieciséis años se quebró la columna vertebral practicando snowboard , y este año fue el abanderado de la delegación chilena que participó en los Juegos Paraolímpicos de Invierno desarrolla- dos en Pyeongchang, Corea del Sur. Él representó al país en el mono ski y Clemente señala emociona- do: “Diego es nuestro máximo ejemplo. Es mi ídolo. Imagínate, fue abanderado de Chile. ¡Es un crack!” Con ese viejo Optimist clasificó a su primer sud- americano. Fue el único barco al cual le puso un nombre. Se llamó ‘Chita’ y a bordo vivió la meta- morfosis de aficionado a deportista en serio cuan- do dijo: “esto es lo mejor de la vida”, y se puso a entrenar como un depredador. “Con Pedro Vera fuimos los únicos dos que segui- mos y teníamos una gran rivalidad. El que ganaba un campeonato se quedaba con el mejor barco y siempre estuvimos matándonos por tenerlo. Por eso crecimos de nivel y terminó gustándome”. ATÓMICO En Paracas, Perú, Clemente Seguel consiguió, con quince años, el segundo lugar en el Mundial Juvenil de Sunfish, una embarcación de clase internacio- nal, pero no olímpica. Un año después, en el Mun- dial Juvenil de Laser Radial en Auckland, Nueva Ze- landa, remató décimo. “Fue atómico”, confiesa. El 2017 disputó su primer Mundial en Laser Standard en Split, Croacia, y clasificó en flota de plata. Y en el verano de este año compitió en la Semana Interna- cional de Yachting deMar del Plata, Argentina, donde finalizó cuarto, y superó al legendario argentino Julio Alsogaray. Con resultados de este calibre, muchos ojos se posaron sobre Clemente. En marzo recibió un sorpresivo llamado. Del otro lado de la línea le anunciaron que había sido uno de los once deportistas beneficia- dos con la Beca Tokio 2020. Se trata de un programa del Comité Olímpico Internacional que busca ayudar a exponentes de alto nivel técnico a conseguir su clasificación a la próxima cita de los anillos. Los top 11 son: Joaquín Niemann (golf), Thomas Briceño (judo), Ro- drigo Rojas (karate), María Fernanda Valdés (levantamiento de pe- sas), Melita Abraham (remo), Antonia Abraham (remo), Ricardo Soto (tiro con arco), Guillermo Satt (surf), Arley Méndez (levantamiento de pesas), Nicolás Jarry (tenis) y Clemente Seguel (vela). Clemente dice que el día que llegó la noticia “fue uno de los días más felices de mi vida”. LA MAGIA DE LA VELA La última semana de noviembre, Clemente rindió la PSU. Piensa que el estudio no se contradice con el deporte, aunque los obje- tivos inmediatos están cifrados en el Mundial de Laser Estándar, que se efectuará en Sakaiminato, Japón, los primeros días de julio de 2019. Allí hay cinco plazas para los Juegos Olímpicos. Y el 2020, después de los panamericanos, está la Copa del Mundo de Miami, que entrega una plaza sudamericana. Sea cual sea el resultado, Clemente no descansará hasta conseguir su anhelo. Anclado a los buenos resultados, los apoyos continúan. Banco Santander le entregó la confianza y los recursos para contar con el español Javier Hernández Cebrian (11° en Pekín, 12° en Londres) como entrenador. Con él está planificando sus próximos desafíos. Y es que Clemente tiene una cosa clara: “La vela no es de suerte. El mejor siempre va a estar adelante, pero no siempre gana. Depen- des de muchos factores que no manejas: el viento, la corriente, que alguien te choque en la partida. Aquí no siempre va a ganar Usain Bolt. Esa es la magia de la vela y al final el que menos errores come- te y el que más parejo va es quien gana”. 33 tell. cl La vela no es de suerte. El mejor siempre va a estar adelante, pero no siempre gana. Dependes de muchos factores que no manejas: el viento, la corriente, que alguien te choque en la partida”.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0