TELL RANCAGUA SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2018
75 tell. cl Hotel Casa Zapallar BOSQUE Hotel Casa Zapallar tiene un encanto que nos recuerda el calor de un hogar; pero a la vez con detalles en diseño únicos y antigüedades, que se mezclan con una arquitectura moderna y muy sureña. Un hotel boutique para disfrutar con todos los sentidos. Por María Inés Manzo C. / Fotografía Teresa Lamas G. y playa S entarse a ver cómo cae la lluvia, en torno a una cálida chimenea, y de fondo un verde jardín que re- cuerda a los paisajes del sur; o co- mer un delicioso almuerzo casero con pescados recién sacados de la caleta, son algunos de los encantos que han atraído a turistas nacionales y extranjeros a Hotel Casa Zapallar. Este acogedor hotel boutique es un proyecto del matrimonio de Carolina García de la Huerta y Francisco Piriz, quienes, con sus seis hijos, ve- raneaban todos los años en Zapallar. Así nació la idea de replicar esta experiencia familiar y de reunión en un lugar que entregara un servicio de primer nivel. “La casa original era de un personaje del pueblo: Pedro Erlwein, un pintor que fue muy conocido en la zona y que, además, era anticua- rio. Un día mi papá vio afuera un cartel que decía ‘antigüedades’ y como a ambos les apasionaba el tema se hicieron amigos. Cuando puso el lugar a la venta se dio la oportunidad y mi padre compró la casa, de la cual se mantienen muchos de sus muebles, cuadros y parte del jardín”, cuenta Da- niel Piriz, administrador. El arquitecto a cargo fue Diego García de la Huer- ta, que tuvo como desafío un terreno con una acentuada pendiente, con denso follaje en sus bordes. Así proyectó un hotel de siete habitacio- nes —todas con sol norte—, que funcionara como una casa, pero conservando ciertos elementos de la antigua construcción. Espacialmente, el proyec- to busca abrirse hacia los cerros de Zapallar y, a su vez, volcarse al interior por medio de dos patios longitudinales, que bañan de luz las circulaciones. Sobre una losa de hormigón armado, a modo de mesa, se levantó una estructura de acero forrada en madera de roble hualle, al exterior, y con paredes de pino pintado blanco, al interior. El piso es de ulmo, con guardapolvos de cedro,
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