TELL Rancagua Julio/Agosto 2018
llepu , cesto de origen mapuche, con el objetivo de aventar el cereal—, hoy debemos llevarla a lo contemporáneo. “Tenemos que entender que los artesanos no son máquinas productivas, que no pueden vivir exclusivamente de vender, sino que deben generar experiencias en los mismos lugares donde viven. Que los turistas puedan ir a ver cómo trabajan, y que el artesano esté dispuesto a abrir sus puertas y su conocimiento”. Para eso la fundación propicia un “turismo experiencial” y está desarrollando alianzas. “Queremos mostrar al artesano desde lo más puro, que ellos puedan acoger a personas que estén interesadas en conocerlos y aprender de su oficio. En Chiloé nos hemos asociado con Smartrip y ellos han hecho un trabajo de excelencia con la parte turística. Hoy estamos, además, en un proyecto muy lindo con INDAP, 31 tell. cl Con más de dieciocho mil piezas, que van desde lo textil —cuyos artesanos representan el ochenta por ciento de la fundación—, pasando por la orfebrería, cestería, talabartería, alfarería, cerámica, madera, piedra y metales, la entidad comercializa sus productos a través de las seis tiendas que posee a lo largo de Chile y de su página web http://shop.artesaniasdechile.cl. ¿Cómo se escogen los artesanos que trabajan con la fundación? Los artesanos llegan con sus productos y aquí existe un comité calificador de cuatro personas que vienen del mundo especializado. Ellos hacen la curatoría de las piezas y sugieren mejorar algunos aspectos o ajustarse a ciertos estándares para que ingrese la pieza. Además, los artesanos pueden entrar por medio de dos concursos: “Artesanos Sello de Excelencia” y “Artesanos Sello Indígena”. Claro que nuestro fondo de compra es limitado; en Chile hay siete mil quinientos artesanos registrados y en la fundación trabajamos con dos mil cien. Nosotros no tenemos los recursos para comprarles a todos. Compramos y pagamos al artesano en el momento en que mandamos a hacer la pieza, no somos retail , hay un especial cuidado en eso. ¿Se preocupan también de fijar un precio justo? Nosotros somos comercio justo, tenemos la certificación, y ayudamos al artesano a ponerle el precio que corresponde a la pieza. Antes, el que se llevaba el mayor porcentaje era el intermediario, compraba barato y vendía caro. La mala paga y el poco reconocimiento hizo que las nuevas generaciones no quisieran seguir en esto. Ahí se cortó un eslabón y nosotros estamos reconstruyéndolo, fijando el precio que corresponde y buscando que los artesanos tengan distintos canales de comercialización. “El precio de una artesanía, para alguien que no conoce, puede parecer caro, pero en cuanto se entera de todo el proceso productivo que hay detrás, entiende por qué tiene ese valor… Son piezas únicas, hechas a mano, que nada tienen que ver con la producción en masa”. REPENSANDO LA ARTESANÍA Yesquesibienanteslaartesaníaerafuncionaly formaba parte del proceso de vida —se hacía el La mala paga y el poco reconocimiento hizo que las nuevas generaciones no quisieran seguir en esto. Ahí se cortó un eslabón y nosotros estamos reconstruyéndolo, fijando el precio que corresponde y buscando que los artesanos tengan distintos canales de comercialización”.
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