TELL NORTE DICIEMBRE 2019

Aquí hay una historia que parte con mi padre, luego con mis hermanos y sobrinas y ahora continúa con mi hijo… es toda una vida”, Abdo Daire. 42 tell. cl saqueos y destrozos ocasionados desde el estallido social en nuestro país. Aquí ya no existen las vitrinas y casi todos los negocios están protegidos con planchas de acero o de madera. Son cerca de las ocho de la noche y Ale Daire se escusa por llegar tarde a la entrevista, pues su rutina diaria ha sido estar pendiente de la integridad de sus trabajadores, de las turbas y de reforzar la tienda con protecciones. “De la noche a la mañana nos cambió la vida. Indudablemente apoyamos las demandas sociales, sin embargo, la violencia se apoderó de la ciudad y esto ha sido muy doloroso”, recalca Ale. Lo que ha significado, por cierto, una merma importante en las ventas En octubre las ventas se cayeron en un treinta y cinco por ciento; en noviembre, fue cerca del treinta por ciento y en diciembre, un veintinueve por ciento. En situaciones normales, estos meses son los más fuertes en venta y desde agosto comenzamos a abastecernos con mercadería. Obviamente esto genera problemas en los compromisos de pago y una serie de cosas, incluso teníamos varios proyectos por desarrollar, pero la incertidumbre es tan alta que, al menos hasta abril, no haremos nada. ¿Cuáles han sido los mayores dolores de los comerciantes frente a esta compleja situación? Ale: Nosotros pertenecemos a la Cámara de Comercio y Turismo y quienes la integran coinciden en la falta de compromiso de la autoridades respecto a resguardar la seguridad. Hoy, vemos mayor presencia policial porque existe mayor afluencia de público y porque el comercio ambulante se instaló en el centro de la ciudad. El miedo, sin embargo, es permanente y lo que más me preocupa que no nos fuera bien, pero mi hermano Pedro tuvo la delicadeza de presentarle ami hijo a todos sus proveedores y siempre ha estado pendiente de ayudarlo”, cuenta Abdo. ¿Feliz y orgulloso de dar continuidad a este negocio familiar? ¡Absolutamente! Aquí hay una historia que parte con mi padre, luego con mis hermanos y sobrinas y ahora continúa con mi hijo… es toda una vida. Mi hermano Pedro me dijo, hace unos días, “a tu hijo no le pasé un bote con remos, le entregué un barco con pasajeros; si este se hunde queda la “escoba”. La verdad es que hoy veo que el barco sigue su curso y siento que es el sueño de todo padre. No podría pedir más, lo único que me preocupa es la situación que estamos viviendo como país y que, por cierto, nos afecta a todos. SEGURIDAD, ANTE TODO Los comerciantes del centro de La Serena son quienes se han visto más perjudicados por los

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