TELL NORTE DICIEMBRE 2018

experiencias te van fortaleciendo como persona y por eso creo que nunca se pierde, porque siempre se gana algo”, reflexiona Bastián. ¿Cómo nació tu gusto por el tenis? Mi papá siempre jugó tenis y me incentivó desde chico a tomar clases, aprender y entrenar. ¿Tus padres te apoyan en esto? En lo emocional, por supuesto que sí, pero ya di un paso importante y puedo decir que soy inde- pendiente, en lo que al tema económico se refiere. Sergio Cortés es quien me consigue auspicios y todo en general. ¿Cómo ha sido tu vida independiente? Creo que fue un proceso que fue dándose de a poco. Como parte de mi carrera estuve como un año y medio fuera de mi casa y traté de hacer las cosas por mí mismo, o sea, me independicé casi sin darme cuenta. Estuve en Estados Unidos y también en África, jugando torneos en Túnez, por- que hay mucho futuro allá. Pero después de un tiempo, obviamente con los viajes y todo eso, se me hizo difícil costearlo yo solo. Entonces regresé a Chile y ahí dejé de jugar un tiempo tenis porque no tenía ganas, la había pasado bastante mal. Quería olvidarme un poco. ¿Sientes que desperdiciaste el tiempo? Uno nunca pierde el tiempo, porque siempre se aprende de lo malo, es lo que siempre he pensa- do. Todo lo que viví me sirvió para darme cuenta de muchas cosas, de disfrutar en la cancha más que sentir toda la presión que me generaba. Ahora estoy en eso: quiero disfrutar lo que hago. Siento que así todo resulta mejor. ¿Cómo ha sido tu vuelta a las canchas? Dejé de jugar un año y medio, por lo que perdí mu- cho ranking. El 2018 lo empecé en el puesto mil del mundo. Uf, algo difícil de revertir Claro… además, mi primer torneo recién lo jugué en mayo en Ita- lia, pero no pude jugar los siguientes porque me resfrié. En los tres meses que estuve allá, jugué seis torneos. Después de eso, por la falta de recursos económicos, las cosas no resultaron muy bien. No podía estar en los torneos con la debida anticipación para entrenar y adaptarme, ya que me tenía que quedar en casa de familiares o gente extraña y todo eso lo hacía más difícil e incómodo. Entonces se me complicó mucho la situación, porque allá el nivel es alto. ¿Eso te hizo volver a Chile? Sí, estaba cansado. Regresé a Chile muy desmotivado, no quería seguir jugando por las mismas razones, no quería seguir pasán- dolo mal. Hasta que llegó Sergio Cortés, mi mánager, quien me empezó a conseguir auspicios y aquí estamos. Seguimos inten- tándolo y luchando. ¿Qué debes mejorar en tu técnica? Lo que más debo mejorar y trabajar es mi saque. En eso me en- cuentro ahora, enfocado en cada detalle, porque finalmente esto es mi profesión y viviré de ella. Ahora, hace un tiempo lo cambié porque estoy haciendo un lanzamiento mucho más corto y voy ade- lante a golpear la pelota con más fuerza. ¿Cómo ha influido en tu vida la fama? Cuando chico, a los trece años, sentía que lo tenía todo. Tenía contrato de Adidas, empresas que me pasaban bastante dinero para solventar mi carrera y un montón de otras garantías. Pero cuando uno es más pequeño es inmaduro y no se da cuenta de lo que posee, hasta que llegas al extremo de no tener nada y por eso me lo tomo con mucha cautela. Siento que soy una persona común y corriente, con un talento que es jugar al tenis y lo asumo de la mejor forma posible. Trato de luchar siempre lo que más puedo, y estos últimos dos meses lo he demostrado en la cancha. He jugado veintiocho partidos en estas últimas ocho semanas. En lo que respecta al término de este año, lo más importante es poder conseguir auspicios. Sergio Cortés está golpeando innumera- bles puertas para que, en el 2019, no solo tengamos a Jarry o Garín, sino que también se pueda hablar de Bastián Malla. 38 tell. cl T No creo en los fracasos. Los puntos bajos los tomo como aprendizajes. Todas las experiencias te van fortaleciendo como persona y por eso creo que nunca se pierde, porque siempre se gana algo”.

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