TELL NORTE OCTUBRE 2019

45 tell. cl El dinamismo y crecimiento de nuestra conurbación La Serena-Coquimbo nos brinda, hoy, la oportunidad de potenciar y proyectar cómo soñamos la ciudad. Sumarse a este y otros desafíos es la invitación que extiende el líder regional del gremio a todos los actores involucrados, priorizando para ello una visión común, planificada y a largo plazo. Su leit motiv obedece a la irrestricta misión gremial: mejorar la calidad de vida de las personas, comprometidos con el desarrollo sostenible del sector construcción. Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. Eduardo Soto Silva, presidente CChC La Serena Unidad y H ace treinta y siete años que el arquitecto de la Uni- versidad Católica de Valparaíso, Eduardo Soto (64), vive en La Serena, ciudad donde varias de sus obras arquitectónicas tienen su sello, entre ellas, el edificio de CONAF, los colegios Alemán, Águila Mayor y Amalia Errázuriz de Ovalle, el Ter- minal de Buses de Coquimbo, las bodegas de la CCU en Tierras Blancas y Copiapó, las bodegas de vino de Falernia, de Casa Tamaya y de Dalbosco y el diseño de las actuales oficinas de la Cámara Chilena de la Construcción La Serena. Su larga permanencia en la zona le ha permitido ser testigo del fuerte crecimiento y desarrollo de la conurbación La Serena-Co- quimbo, situada como primera área metropolitana del norte de Chile, a lo que se suma su conocimiento e interés por la historia, cultura y patrimonio de la ciudad, lo que lo llevó a ser presiden- te de la Comisión de Urbanismo de la CChC La Serena y, más tarde, consejero nacional. En el 2018, integró la Mesa Directiva Regional como vicepresidente gremial y, en julio de este año, fue elegido por sus pares para liderar esta cámara regional. Desde entonces, alineado en fortalecer la hoja de ruta nacio- nal Construye Futuro, ha enfocado su gestión, especialmente, en contribuir y proponer una visión consensuada y a largo plazo de la ciudad que soñamos y queremos. Con ello, asumió el de- safío que implica una mejor planificación y una equitativa inver- sión del territorio. “A las ciudades de La Serena y Coquimbo no podemos entenderlas como unidades urbanas diferentes, por el contrario, debemos considerar sus particularidades e iden- tidades y convertirlas en una unidad territorial urbana única y sostenible. Nos une la bahía, los cerros, las quebradas, los humedales y tantos otros elementos que nos permitirán identi- ficarnos con mayor facilidad como una unidad urbana potente y de gran proyección”, enfatiza. bienestar territorial

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