TELL ``NORTE OCTUBRE 2018
32 tell. cl ¿Fue complejo insertarse en “el mundo cultural”? La verdad es que cuando el arte forma parte de tu vida lo haces porque está ahí, está en tu casa, con tus amigos, con tu familia… En mi casa, desde que nací, siempre hubo un taller; mis papás pin- taban, mi mamá hacía clases y con mis hermanos, Natalia, Álvaro y Tomás, siempre estábamos ahí, participando, experimentando, jugando, viendo, aprendiendo. Hoy siento que todas esas experien- cias conformaron la persona que soy con mis proyectos e ideales. ¿Cómo crees que es valorado esto de vivir del arte? Todos los que trabajamos en cultura, ya sea como artistas o gesto- res, somos importantes porque conformamos una estructura que da soporte y sentido al crecimiento de cualquier ciudad. Además, algo lindo que ha pasado es que se está tejiendo una red femenina súper poderosa, donde no existen luchas de egos o enemistades. El movimiento feminista ha sido importante para que nos empo- deremos, dialoguemos y nos unamos. Ya somos muchas mujeres trabajando juntas y gestando proyectos; me ha tocado participar en varias instancias muy hermosas. ¿Qué es “La Imprenta de la Jo” y cómo ha sido tu experiencia des- de que nació la idea? Básicamente, hacemos timbres a pedido y surge de la necesidad de generar un trabajo e ingresos desde mi casa, para estar Entre ires y venires entre la capital y Antofagas- ta, conoció al actor Nicolás de Terán, “mi amor, mi compañero y padre de Lua”, como lo describe. Juntos se fueron una temporada a Limache, don- de el contacto con la naturaleza les dio la posibi- lidad de criar “a la antigua”, asumiendo los proce- sos de crecimiento de toda la familia de manera muy consciente y espiritual. Hoy, de regreso a Antofagasta hace más de me- dio año, ha generado diferentes proyectos de em- prendimiento artístico cultural que se han visto reflejados en talleres, exposiciones y diversas ac- tividades que la comunidad ha recibido de forma muy positiva. LA JO Y LA CULTURA Los padres de la Jo —Pepa Barros y Armando O’Ryan—, pintores destacados y conocidos en el mundo artístico de la región, fueron el apoyo para que ella comenzara a vincularse con otros artis- tas, ya que su madre, por muchos años, dictó cla- ses en La Casa de Cultura, donde interactuó con muchos creadores. ¿Cómo fue instalarse de vuelta en Antofagasta? Empecé con mis propios talleres de grabado en lugares como Balmaceda Arte Joven, me vinculé a proyectos teatrales, canté en coros, participé en exposiciones colectivas de pintura, y así, de forma muy intuitiva, comencé a hacerme un camino. Siento que la artesanía es una gran utopía al final, porque estás nadando en contra de la corriente, porque hay miles de formas de hacer el mismo producto más fácil y económico, pero ahí se pierde la magia, que es lo que nos mantiene vivos, creando y soñando”.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0