TELL NORTE SEPTIEMBRE 2018

45 tell. cl Esto es lo que lo identifica. Más que un guía espiritual, un maestro o un profesor, como la gente lo suele llamar, Erich Iturra afirma que su misión es acompañar a la persona en su camino de sanación. Perceptivo, sensible y carismático ––este ingeniero de ejecución en administración–– dejó los números y su oficina, para convertirse en entrenador de programación neurolingüística. El porqué de este cambio se debe a una poderosa razón de amor y a un destino ineludible. Por Verónica Ramos B. Fotografía: Francisco Díaz U. Erich Iturra de Compañero VIAJE E ra un niño cuando se dio cuenta de que tenía la capacidad de observar y de reflexionar sobre la vida, de una manera distinta a como lo hacían sus pares. Sentía una afinidad especial por entender cómo se sentían las personas y fue Erika, una amiga de la familia, quien se lo reafirmó a muy temprana edad. Pese a los presagios de su destino, Erich siguió otro rumbo y enceguecido por su sueño de ser marino, se pre- paró y postuló por primera vez, a los quince años. La negativa fue rotunda e insistió los dos años si- guientes, pero no resultó. “Me gustaba mucho la milicia porque mi papá fue marino y pese a que él nunca me motivó, siento que era una manera de emularlo. Fuemuy frustrante no quedar, pero…” ¿Pero hoy lo agradeces? Es ahí donde quiero llegar, porque finalmente es la diferencia entre el amor global y el destino. Depende de nosotros decir ¡sí! y fluir con ello, o decir ¡no! y sufrir. Para mí esto es la esencia y lo que sintetiza la vida. Ser marino no era para mí y con el paso de los años entendí el porqué. Lo que inicialmente me hizo sufrir se convirtió más tarde en un regalo… ¿Qué te llevó a dejar la ingeniería y tomar un nue- vo rumbo? Lo que gatilló mi punto de inflexión fue que a mi madre le diagnosticaron una depresión endóge- na y dije: “tengo que hacer algo”. Busqué herra- mientas y así fue como empecé a estudiar Pro- gramación Neurolingüística (PNL). Hice los dos primeros niveles en Chile y luego, viajé a Estados Unidos para formarme con el creador del PNL, el doctor Richard Bandler; incluso después me con- vertí en entrenador certificado en programación neurolingüística. Finalmente y contra todos los pronósticos, mi madre fue mejorando, de un día para otro dejó los medicamentos y fue dada de alta por su doctor. DESPERTAR LA CONCIENCIA Han pasado diez años desde que Erich tomó la decisión de convertirse en un compañero de via- je para sus pacientes. Con cierta timidez, lo fue aceptando como un regalo y tal como ayudó a su madre a salir de su depresión, hizo lo mismo con sus amigos y familiares. “Me di la oportunidad de practicar y, al mismo tiempo, de ayudarlos para que pudiesen liberarse de aquello que los aqueja- ba. La PNL trabaja la estructura no los contenidos, de manera que las personas solo debían decirme lo que sentían, lo que entrega un espacio enorme de confort. Después de trabajar con varias per- sonas, comencé a ver resultados sistemáticos y decidí dedicarme a esto de manera más formal”, señala Erich Iturra, oriundo de Concepción, de sonrisa fácil y de ritmo pausado. ¿Qué tan inmediato es el cambio en la conducta de las personas? Es tan efectivo que en dos o tres sesiones se produce una transformación y eso, básicamen-

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