Tell Concepcion septiembre 2018
Los clientes no tienen que ser expertos, les tiene que gustar el cuadro que se llevan para la casa. Tiene que haber una conexión con la obra que les gusta”, asegura Claudia Canobra. 47 tell. cl T EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS Las siete féminas, apasionadas promotoras de la cultura y las artes, conforman un grupo humano que va más allá de solo trabajar jun- tas por un objetivo, también se apoyan y complementan. Sobre todo en lo malos momentos, lo que deja muy claro la artista visual, Pía Bórquez: “Cuando se me planteó el proyecto, casi simultáneamente me diagnosticaron un cáncer de hueso tremendamente agresivo, por lo que la carga emocional que le he puesto a Juana de Arco es muy grande. Después de meses postrada, operaciones y quimiote- rapias, recién en este mes logré unirme al equipo de Juana de Arco. Ellas, que son mis amigas de siempre, me sostuvieron durante el proceso de mi enfermedad y me esperaron hasta ahora; con gran alegría pude empezar a trabajar en un proyecto que me llena el alma y en el que veo gran potencial. En cuanto a expectativas, para mí están ya más que cumplidas”. Para la también gestora cultural Laura Ruiz, ha sido muy entrete- nido: “Como grupo, hemos establecido alianzas con los negocios del sector, que nos apoyan en las inauguraciones. De todo hemos ido aprendiendo en el camino, porque siempre surgen imprevistos. Debemos estudiar, revisar y aprender de cada tema. Juntas hemos potenciado nuestras fuerzas y capacidades, nos apoyamos unas a otras”. En cuanto al arte, Laura opina que se debe democratizar, “es importante incentivar el espíritu y masificar el arte. Al asistir a las in- auguraciones, los visitantes tienen una comunicación directa con el artista, además de obtener información relevante, porque nosotras los asesoramos personalmente. La valoración de la obra artística aumenta por el conocimiento, y esto incentiva la inversión”. Marcia Clark, artista visual y arteterapeuta, señala que su balance de Juana de Arco es, de todas maneras, positivo: “Se ha vendido casi de todos los artistas que han expuesto y el público siempre vuelve a consumir y presenciar arte. Es una plataforma cultural de artistas emergentes y con trayectoria y, a la vez, galería comercial. De todas maneras, queda mucho todavía por hacer y depurar”. Cabe recordar que en la sala han expuesto José Fernández Oxley, Alejandro Balbontín, Mono Lira, Óscar Barra, Claudia Sierralta, Katia Wilkomirsky, Rosemarie Prim y Bárbara Bravo, entre otros. Para la artista, gestora cultural, pedagoga y magíster en Humanida- des y Artes, Alejandra Cigarroa, este es un nicho que tiene mucho potencial y “hasta la fecha hemos tenido muy buena respuesta de parte del público. Lo que nos deja más contentas, sin duda, es la re- cepción que hemos tenido por parte de los artistas, nuestros colegas, un índice de esto lo refleja que a los pocos meses de nuestro funcio- namiento ya teníamos agendado con exposiciones hasta diciembre de 2018. Estamos aportando tanto al desarrollo de las artes locales, como entregando cultura a una comuna que estaba en falencia”. Finalmente, Claudia Canobra acota que también han logrado incen- tivar el mercado del arte, e influir en la dinámica de los artistas, en el vender-producir. “En San Pedro de la Paz existe la necesidad de adquirir obras de arte, algo original, algo que le guste a quien observará la obra cada día. Los clientes no tienen que ser expertos, les tiene que gustar el cuadro que se llevan para la casa. Tiene que haber una conexión con la obra que les gusta”.
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