TELL CONCEPCION AGOSTO 2019
T ¿Se acuerda de alguno? Me acuerdo de unos matones, unos delincuentes del Cerro Toro a quienes conocía, porque me asal- taron una vez, pero después nos hicimos amigos. Ellos me decían “don Gastón, usted debería cono- cer el basural de la Montedónico, que queda más allá de Valparaíso”. Llévenme, les dije, quiero ir. Y fuimos. En medio del botadero, en una especie de farellón, había una cueva tapada por una tela de saco. El ocupante nos comenzó a insultar. Cuan- do lo vi, sentí una atracción increíble hacia él, muy rara. Buenos días señor, le dije, y le di la mano. El tipo se sonrió. Yo soy el cordero, me dijo. Y yo que- dé colgado de la brocha. ¿Y por qué se identifica con ese nombre?, le pregunté. Si usted entra en mi casa lo sabrá. Miré a los matones de reojo y ellos me hicieron señas de que no se me fuera a ocurrir hacerle caso. Lo quiere matar, me dijo uno de ellos al oído. ¿Y qué hizo? Yo dije prefiero morir aquí que en la UTI rodea- do de mangueras. Y entré. Después de pasar por una especie de galería, había una abertura mayor donde él dormía, provisto de un saco de dormir, una mesa destartalada y una vela pren- dida. El hombre tomó la vela y se acercó a las paredes empapeladas con posters que había ido encontrando en la basura e iluminó uno en que aparecía Jesús llevando un cordero sobre los hombros, la famosa parábola de la Oveja Per- dida. “Ese cordero soy yo”, me dijo. Yo casi me caí al suelo, me emocioné tanto que empecé a llorar. Qué le hizo, qué le dijo, me preguntaron los matones, una vez que salí de la cueva. “Me dio una lección de humanidad como nadie me la ha dado en mi vida”, les dije. Cuando les conté lo que había pasado, uno de los matones, que era evangélico, me dijo “fue la voluntad de Dios que usted viviera esta experiencia, y que nosotros fuéramos sus testigos”. ¿Cómo le gustaría que lo recordaran? No estoy preparado para pensar en eso todavía. EL LUGAR AL QUE LLEGO Así se llama el documental que pretende dar homenaje a Gastón desde Limache, ciudad donde vive hace más de treinta años y que recorre a pie cada vez que puede. Dirigida y escrita por Felipe Ossan- dón y Patricio González —quienes lo acompañan en esta entrevista—, es un compendio no solo de su vida sino también de su obra. ¿Cuál es el fin de este documental?, les pregunto. “Gastón es un compendio de saberes admirable. Una persona singular, que tiene una coherencia en su discurso y en su vida notables. Es una persona con un discurso muy crítico frente a la actualidad, frente la sociedad. Lo que Gastón transmite es una gran enseñanza para las generacio- nes futuras. Él dice “acércate a tus afectos, no todo está en empren- der y ganar dinero”. Y ese discurso simple y potente a la vez, que lo viene diciendo hace muchos años, es un discurso que se inserta muy bien en el mundo actual, en que estamos viendo un planeta colapsado por la acción del hombre”, contestan. A su lado, Gastón, el referente, el maestro, el ciudadano ilustre y querido —queridísimo— de Limache, una comunidad que lo sigue y respeta entrañablemente, los escucha con atención. El pelo cano, las cejas pobladas, el mentón anguloso, los ojos pequeños, llenos de luz. Llevan en esto del documental cinco años, durante los cua- les lo han acompañado no solo en sus idas a la universidad a dar clases, sino a paseos por los cerros de Rungue, a sus charlas y con- ferencias en Limache, organizando rogativas o declamando poesía. “Tiene un discurso muy sencillo y atractivo que genera una reflexión permanente”, comenta Felipe. “Un discurso que está acompañado de un gran carisma”, complementa Patricio. “Y un poquito tartamudo también”, añade el mismo Gastón. ¿Todavía está en el club de los indignados? Siempre estaré indignado. Y suelta una carcajada. El que no se conoce a sí mismo es prisionero de sus impulsos, no se controla y puede cometer cualquier barbaridad”. 32 tell. cl
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