Concepcion julio 2018

INCORPORADA Desde su arribo a Concepción, el arte ha atraído toda su atención, produ- ciendo cada día más obras, a la vez que se ha insertado en el medio artístico regional. Desde 2010, participa en el colectivo In Situ, que nació producto del 27F. El terremoto produjo una sensación de desánimo gene- ralizado, y para hacerle frente, junto a otras artistas, se dispusieron a pintar en la calle en torno a un tema. Hasta hoy se juntan, a veces, a replicar esta acción. También es parte de la Galería de los Ocho, agrupación de pintores que, en agosto, cumple catorce años fomentando el arte local. Sus exposiciones se realizan generalmente en Concepción, Santiago y Osorno, pero en 2011, un dealer de arte la contactó para exponer seis de sus pinturas en Nueva York, junto a otros artistas latinoamericanos. Lo que calificó como “una bonita experiencia”, ya que era una muestra para abrir una puerta a los pintores de esta parte del mundo. ¿Qué recuerdas de tu infancia y la pintura? Los recuerdos de mi infancia estuvieron relacionados con la cercanía a la naturaleza, siempre vivimos cerca del cerro, del río y pasábamos el día entero inventando cosas. Siempre me gustó dibujar y todo lo relacionado con color, formas e imágenes que fui guardando en mi inconsciente y fue- ron parte de mi lenguaje artístico, más tarde. ¿Qué te inspira? Al momento de pintar o dibujar... lejos me inspira la naturaleza, sus formas, colores y texturas. Tengo una fijación con los pájaros y los árboles; a veces son más reales y otras veces son imagi- nados, pero no deja de impresionarme lo noble, lo resilientes, lo perfecto. ¿Cómo enfrentas la tela? Al principio, y no muy conscientemente, mi obra es figurativa y después finaliza como abstracta. Tengo dos formas de enfrentar una tela, la prime- ra es dibujar lo que quiero consciente del resul- tado final. Y la segunda es, sin idea preconcebi- da, ir formando un plano de colores, lo dejo un tiempo y después lo retomo. Estos “inconclusos”, los trabajo hasta que visualizo qué se necesita para concluir el cuadro. Siempre pinto dos cua- dros a la vez, que van en el mismo tono de color. Mientras se seca uno, trabajo el otro. Tomo dis- tancia y los vuelvo a mirar, sobre todo los gran- des. Muchas veces, al final, marco el fondo y la figura aparece. Tengo una fijación con los pájaros y los árboles; a veces son más reales y otras veces son imaginados, pero no deja de impresionarme lo noble, lo resilientes, lo perfecto”. 30 tell. cl

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