TELL CONCEPCION JUNIO 2019
28 tell. cl Es un barco muy técnico: la puesta a punto, el mástil, la tensión de los cables, el trimado de las velas y todo eso. Son puntos claves para poder ganar y hacer que el barco corra más rápido”. el barco, les enseñé mucho y salimos campeones esa temporada, a bordo de El Mariscal. Luego aparecieron los demás… Decidí comprarme un barco (Demente al viento), Carlos Solar también (Joyita), y Carlos Mentta con Carlos Lucero, otro (Vikingo). Llegó el Puelche, que era muy bueno en el norte y su dueño de Santiago (Max Pinto), decidió traerlo acá cuando vio que la flota estaba creciendo y que teníamos una bahía espectacular. Y se fueron sumando otros. Hoy, la clase J-24, en Concepción, cuenta con alrededor de doce embarcaciones. Se pueden hacer compe- tencias, con la Armada presente en todas. ¿Cómo ha sido su participación en las competen- cias? Me ha ido bien. Voy segundo en el campeonato, aunque espero remontar. Acá, quizás el objetivo no es tanto ganar, sino competir. La experiencia de los amigos, saber que nos vamos superando. Ha venido gente de Argentina a darnos clínicas de navegación, mejorar la puesta a punto a los barcos, porque sabemos que son muy técnicos y se necesita gente con mucha experiencia, que ha navegado años. Nosotros comenzamos la clase recién en 2016. ¿Qué dificultades ofrece para los tripulantes? Es un barco muy técnico: la puesta a punto, el mástil, la tensión de los cables, el trimado de las velas y todo eso. Son puntos claves para poder ganar y hacer que el barco corra más rápido. Eso cuesta aprenderlo. Así que nosotros, con pintura y perlón. Muchas instituciones y empresas tenían esos barcos, como Petrox o la UCSC, pero solo duraron hasta el 27 de febrero de 2010. La mayoría se perdió en el tsunami, y los que se encontraron, estaban destrozados. J-24 ¿Cómo derivaron en estos barcos? Después del 27F, empezó una merma en cuanto a la navegación, y la clase WAL nunca pudo surgir. Entonces, nos juntamos entre ami- gos: Andrés Mentta, Carlos Solar y todos lo que tienen sus barcos aquí, con los cuales empezamos muy chicos, pero que con más de cuarenta años decidimos reactivar la clase, reemplazándola por un barco un poco más técnico y más competitivo: el J-24. Un tipo de embarcación en la que todavía se hacen campeonatos mundiales y sudamericanos, entre otros, a pesar de que hace poco dejó de ser olímpico. ¿Qué ventajas tiene su manejo? Es más competitivo, y además, es un barco que se puede trailerar . Tiene su carro, por lo que se engancha a un vehículo y se lleva a cualquier parte. Pesa alrededor de mil trescientos kilos. Las otras categorías son más grandes, de más tonelaje. Y así, con mis ami- gos, decidimos formar la clase. La competencia surgió al alero de la Armada. ¿Cómo fue eso ? La Armada de Chile tenía dos J-24 en la Segunda Zona Naval: el Contramaestre y el Condestable. Y luego de eso, llegaron a la Es- cuela de Grumetes, en la Isla Quiriquina, tres más: el Mariscal, el Guafo y el Guamblin, lo que ya representaba una flota. Así, empeza- mos a reactivar y avivar la clase, pues se trataba de un barco muy competitivo. Antes, cuando aún no tenía mi barco, competí con la Escuela de Grumetes. Les pedí competir, me dijeron que sí, con la condición que tenía que navegar con puros grumetes. Me pasaron
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