TELL CONCEPCION MARZO 2019

47 tell. cl “Se pensó, se hizo”, pareciera ser el lema de la ingeniera comercial Bárbara Enríquez, hoy con su empresa online de muebles traídos de Bali, Indonesia; y los relojes REWE, de madera reciclada de bambú, sándalo y ébano, que logran que se plante un árbol por cada venta. Una diseñadora de ideas que lleva a la práctica, luego de un proceso de cambio donde logró encontrar el camino hacia su plena realización. Por Soledad Posada M. / Fotografía Sonja San Martín D. Ideas Bárbara Enríquez D espués de quince años trabajando en la banca en Santiago, Bárbara En- ríquez dejó atrás el ambiente urbano de la capital y volvió a sus orígenes de playa, sol y vida de provincia. Un cambio que llegó justo en un viaje a la isla de Bali en Indonesia, donde decidió que ya tenía las herramientas para emprender su propio negocio. “Hace unos diez años, un amigo me dijo: enfócate en hacer lo que amas, sé fiel contigo mis- ma y no te aplaces por la sociedad, que los reales amigos te apoyarán y seguirán”. Así, empezó a ir cada vez más a la playa todos los fines de semana, “salía los viernes corriendo a to- mar mi auto y partía a Pichilemu a surfear. Poco a poco, mi forma de ser y hasta la vestimenta ‘corporativa de banco’ empezó a desencajar con- migo. Me dejaron de interesar las cosas banales y comencé a desprenderme de lo que ‘debía ser’, para llegar a lo que simplemente soy. Y después de unos años completamente encontrada conmigo misma, sumado al apoyo de una de las personas más importantes de mi vida, creé Muebles Bali. Dejé el trabajo en el banco, para volver a Concep- ción y trabajar desde acá con mi tienda online que vende a todo Chile. Así que trabajo desde mi PC, celular, la bodega, la playa en Pichilemu y cuatro meses al año en Indonesia buscando arte, cultu- ra y magia, traducida en objetos decorativos, para traer a Chile y convertir a Muebles Bali en única”. Todo comenzó la primera vez que Bárbara fue a Indonesia, donde quedó tan maravillada con los productos locales, que decidió traerlos a Chile. Con la ayuda de un chofer, muy servicial y amisto- so, conoció a varios proveedores de muebles y de- coración de las zonas más conocidas. “Durante un año seguimos teniendo contacto y cuando volví, la segunda vez, me llevó a lugares más rebuscados donde estaban las familias que fabricaban estos productos”. Luego de recorrer durante semanas, optó por cuatro familias humildes y artesanas, en cuatro localidades distintas, quienes ahora la pro- emprendedora con sentido

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