TELL CONCEPCION MARZO 2019

Como sociedad, debemos perder el miedo a quienes no son iguales a nosotros, y reconocer en cada uno, un aporte a la construcción de un bienestar mayor”. un centro atrayente de migrantes dentro de la re- gión latinoamericana. Aparte del ya mencionado, donde los países del norte cierran sus fronteras, Chile exhibe una relativa estabilidad económica y política, lo que asegura mayores oportunidades laborales y mejor calidad de vida en relación a los países de origen. ¿Qué le falta a Chile para ser un país que integre al migrante? Hay un tema cultural, histórica y geográficamente; hemos estado un poco aislados del concierto mun- dial, lo que ha provocado que seamos una sociedad homogénea, prácticamente todos iguales, y donde tampoco hemos reconocido a los pueblos origina- rios como parte de la sociedad, pero distintos a los chilenos, entonces ahí hay un gran tema para tra- bajar. Como sociedad, debemos perder el miedo a quienes no son iguales a nosotros, y reconocer en cada uno un aporte a la construcción de un bienes- tar mayor. Y también, tiene que ver conmodificar en conciencia la política migratoria chilena, donde aún prima el concepto de seguritización, que primó en su promulgación el año 1975, cuando Chile debía defenderse y cerrar fronteras. Las actuales modifi- caciones han tendido a segregar aún más a haitia- nos, venezolanos, colombianos, etc. ¿Qué significa el concepto de ciudad para todos o derecho a la ciudad? El concepto de ciudad para todos se acuña en los años setenta con Lefebvre, filósofo francés, quien argumenta que la ciudad es de todos los ciudada- nos, constituyendo un derecho, sin distinción de ninguna índole, representado por la integración del ciudadano en la construcción y reapropiación del espacio urbano. Luego, hay otros grandes geógrafos contemporáneos que van trabajando el concepto, como el norteamericano Don Mitchell y David Har- vey, quienes definen el derecho a la ciudad como el auge de una sociedad urbana radicalmente distinta al modo de producción capitalista, que le otorga es- pacio a los movimientos ciudadanos que represen- tan lasminorías. Entonces, en nuestras ciudades no puede haber ciudadanos invisibilizados por el mo- delo actual. Cada uno de nosotros puede y debe te- ner un espacio en el cual desarrolle dignamente su vida, primando el derecho a la inclusión, proximidad y accesibilidad a cada uno de los recursos urbanos. Aquí no se puede rentar con la vivienda, permitien- do los ya famosos “guetos verticales” u otro modelo de segregación y tugurización. T 27 tell. cl APORTE A LA SOCIEDAD ¿Cuándo nace en ti el interés por el urbanismo? Mientras estudiaba Arquitectura, me empecé a cuestionar cuál iba a ser mi aporte a la sociedad; incluso congelé la carrera en cuarto año, porque había decidido cambiarme a Sicología. Mientras me prepara- ba para entrar de nuevo a la universidad, trabajé en una oficina de arquitectura donde conocí de cerca el urbanismo. Me di cuenta de que, en ese espacio, podía desarrollar mi anhelo de aportar con un granito de arena a una sociedad más justa. ¿Cómo fue tu experiencia al participar en los planes de reconstruc- ción después del terremoto? El equipo en el cual trabajé se conformó con el objetivo de planificar la reconstrucción de aquellas localidades que habían sido destrui- das por el tsunami del 27F. En un inicio, en etapa de emergencia, tratábamos de catastrar y diagnosticar el desastre ocurrido. Sin muchas herramientas, logramos levantar la información para luego planificar cómo lo íbamos hacer. Finalmente, quedó la satisfacción de haber hecho el mejor trabajo posible, donde algunas de las ini- ciativas, como el Parque del Carbón en Lebu, y que luego desarro- lló el Ministerio de Vivienda, surgieron gracias al trabajo de todo el equipo de aquella época y ahora constituyen un aporte a la vida urbana. ¿Por qué crees que reconocieron tu trabajo en Inglaterra? Fue reconocido porque puso en la discusión académica que la mi- gración no es una cuestión que sólo deben atender los países de- sarrollados, y que las decisiones que se tomen en Europa y Estados Unidos deben mirarse de manera global, ya que afectan al resto de los países. Si las naciones del norte cierran sus fronteras, entonces el migrante empieza a mirar a los países en vías de desarrollo y es responsabilidad de todos nosotros insistir en la promulgación de una política migratoria global que integre al migrante en su búsqueda por mejores condiciones vida. MIGRACIÓN ¿Cuáles han sido las etapas migratorias en Chile? Históricamente, Chile es un país de migrantes. Se distinguen al me- nos tres etapas migratorias, desde inicios del siglo XIX hasta la fecha, en las cuales se han generado grandes corrientes hacia y desde el país. La primera etapa se caracterizó por la llegada de inmigrantes europeos como parte de un proceso de colonización del sur de Chi- le. La segunda corriente, caracterizada por la emigración durante la dictadura militar y por la crisis económica y política que vivió el país durante los años ochenta. Y, finalmente, la fase actual, que se inicia a mediados de la década de los años noventa, donde las personas se desplazan en búsqueda de mejores condiciones socioeconómicas. ¿Y por qué es atractivo Chile? Existen dos procesos que explicarían por qué Chile se presenta como

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