TELL CONCEPCION FEBRERO 2019
La viola es la voz con la cual quiero expresarme. Es un instrumento moderno. Recién en los años sesenta partieron los solos de viola”. EE. UU., a estudiar una maestría en viola, por dos años. Ahí tuvo de profesor a Csaba Erdélyi, un eximio violista que selecciona rigurosamente a sus alumnos. “Todo fue muy intenso, mucha investigación, papers y horas estudiando”. Y de vuelta ¿lograste entrar de nuevo a la Orquesta Sinfónica UDEC? Sí, al volver a Concepción hubo una vacante de viola. He ganado dos veces un concurso para par- ticipar en la orquesta, pero con diferentes instru- mentos. Me convertí en viola tutti de la Orquesta Sinfónica UDEC, hasta el día de hoy. ¿Por qué elegiste seguir con la viola? Porque la viola es la voz con la cual quiero expresar- me. Es un instrumentomoderno. Recién en los años sesenta partieron los solos de viola. ¿Y siempre en la Orquesta UDEC? He estado en dos orquestas en Chile, Sinfónica Tea- tro Baquedano y Orquesta Sinfónica UDEC. CIEN AÑOS UDEC ¿Habrá algún hito musical debido al centenario de la UDEC? Nos visitarán los directores de orquesta, Julian Kuerti y Benjamin Shwartz. El actual director titu- lar es Mika Eichenholz. Estos directores sienten un compromiso con la orquesta, siempre han solidari- zado con nosotros, los músicos. Ellos son capaces de compartir la mística de la orquesta. Todos tienen un altísimo nivel. Será como tener el primer mundo en Concepción. ¿Cómo se prepara un concierto? En la semana hay que “grabarse” lo que el concierto pide y lo que el director quiere. Es él quien hace el sonido. Un buen director siempre genera una ener- gía rica. Si no, no hay ánimo ni comunión. Y ahora, además, haces un programa de radio Sí, es todo improvisación. Julio Gaete nos invitó a participar junto a otras integrantes de la orquesta. Hablamos de lo que pasa tras bambalinas, en los conciertos y sobre música, en general. Lo pasamos muy bien. El programa se llama Féminas Sinfóni- cas , y se emite los sábados, a las 20:00 horas, por Radio Universidad de Concepción. T 31 tell. cl rico Giusti comenzó el proyecto para formar la primera genera- ción de la Orquesta Juvenil de Curanilahue. Y Carmen vio como, en poco tiempo, esos niños lograron viajar a Europa a mostrar de lo que eran capaces. Hoy en día hay más de cuatrocientas orquestas infantiles y juveniles en Chile. Sin duda, un gran le- gado que sigue cambiando la vida de muchos niños. Carmen recuerda con mucha emoción lo que significó ese proceso. ¿Es importante la música para los niños? La música cambia la realidad de los niños, transforma la visión de sí mismos. A través del aprendizaje de un instrumento, entiende que él mismo puede ser mejor. Yo enseño a niños en Laja, Barrio Norte y en colegios, y, de acuerdo a mi experiencia, mejora la con- ducta, el niño evoluciona, es más responsable y aprende cuál es su deber, ya que en una orquesta hay que estar siempre practicando, porque un error afecta al grupo completo. Entonces, todos se es- fuerzan por progresar. Mi marido ha formado las bandas de jazz de los colegios Saint John’s, Concepción y Enrique Molina; y a él le pasa lo mismo. Tú siempre has participado en orquestas, ¿nunca quisiste ser solista? No, siempre me ha gustado ser parte de una orquesta. Me en- canta la relación humana entre los músicos. Hay una sensibili- dad común a todos en el escenario, que se da debido al trabajo de estudiar horas más allá de la técnica. Hay una preparación especial para la emoción. Los músicos somos seres más sensi- bles, nuestra misión es interpretar sin interferencias, por lo que hay una zona expuesta, vulnerable. Hay que entregarse en el es- cenario. Uno se va focalizando antes de llegar a cada concierto. En mi caso, voy y vuelvo en bicicleta. Siempre hago mi vida en bicicleta, es parte de mi concepto de calidad de vida. ¿Por eso decidiste vivir en Concepción? He vivido en otras partes del mundo y no cambio Concepción. Decidí volver y vivir aquí para criar a mis gemelas. De hecho, nací en el barrio donde vivo hoy. Volví a la raíz. Aquí hay una energía exquisita. VIOLA TUTTI Y tal como se apareció el violín en la vida de Carmen, así tam- bién llegó a sus manos una viola, y para su sorpresa, “al tocarla por primera vez me di cuenta de que la amaba”, por lo que el vio- lín quedó en segundo plano. “Tenía treinta años y viajé a Ciudad de México para hacer un diplomado de Música de Cámara en viola”. El lugar también le ofrecía un ambiente cultural y latino, donde compartió con muchos músicos de todo ámbito, incluso vivió con la compositora, cantante, músico y activista mexicana Julieta Venegas. Luego, se trasladó a la ciudad de Indiana, en
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