TELL CONCEPCION ENERO 2020
70 tell. cl Concluimos que los diseños más clásicos transmiten mejor lo que queremos fomentar, que es la slowfashion , el valorar cada pieza, que sean perdurables, y que remitan a un pasado donde la moda era así”, Teresita Melo. Se especializó en creación textil y diseño de superficies a través de un diplomado y como su pasión “siempre ha sido el diseño textil es- pecialmente el estampado, técnicas de teñido y tejidos, decidí via- jar al otro lado del mundo, específicamente a Malasia e Indonesia, para aprender y experimentar de forma vivencial con las ancestrales técnicas textiles durante tres meses, mientras realizaba mi práctica profesional”. Tuvo a su hijo Teo casi al mismo tiempo que Teresita tuvo a José. RAÍCES A Belén Gallardo, Teresita la conoció en el curso de ilustración bo- tánica en Chiloé. Es bióloga, ecóloga, comunicadora y educadora científica. “Me muevo en la intersección entre las ciencias ecológi- cas, la comunicación, las artes visuales y la educación. Trabajo con diferentes equipos demujeres poderosas y empoderadas. En uno de estos equipos cocreamos Phyta Lab, un espacio de experimentación que fomenta las interacciones entre la naturaleza y el hombre, don- de el arte y la ciencia se fusionan, abriendo una oportunidad para reconectarnos con nosotros mismos y nuestro entorno. La primera expresión de esta iniciativa es el curso donde nos conocimos con Teresita. En este espacio, fomentamos la idea de que la observación y la ilustración pueden convertirse en agentes de cambio para crear conciencia sobre la urgencia de preservar nuestra biodiversidad”. Además, es cofundadora de ASKXXI, un programa académico inter- hemisférico, de Chile y Estados Unidos, e interdisciplinario que pro- mueve la integración de la ciencia, la naturaleza y el arte a través de colaboraciones novedosas, investigación, divulgación pública y educación. Y el otro grupo de mujeres poderosas y empoderadas en el que tra- baja es, por supuesto, Estación Flora. TRONCO Teresita recuerda haber encontrado un enterito de algodón orgánico para su hijo José, en una pequeña tienda de Concepción donde solo quedaba uno. A ella ya le rondaba en la cabeza la idea de crear ropa Luego, algunos pasos por empresas “tradicionales” la hicieron darse cuenta de que no es lo que quería para su vida, y se fue a caminar por América del Sur con una mochila y una bitácora al hombro. “Es- tuve siete meses conociendo casi todos los países de nuestro continente, dibujando, escribiendo, co- nociendo”. En esa época ya le gustaba el trueque; a veces dormía en hostales a cambio de pintarles un mural. Posteriormente Teresita se casó y cuando estaba embarazada de seis meses de su hijo José, volvió a Chiloé, esta vez a un curso de Ilustración Botánica de Campo. En paralelo, Belén Villavicencio realizaba experi- mentaciones en tinte. Actualmente tiene un estu- dio textil en Viña del Mar, inspirada también en sus raíces: su abuela era costurera y tuvo un empren- dimiento con su madre de confección de mochilas, llamado Huemul.
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