TELL CONCEPCION ENERO 2020
MUNDO EMPRESARIAL Estación Flora Estación Flora Cuando Teresita Melo, dedicada a la ilustración naturalista, tuvo su primer hijo, le quiso comprar ropa de materiales nobles, pero encontró solo una prenda en Concepción. Belén Villavicencio en tanto, experimentaba el teñido natural de textiles en Viña del Mar, y Belén Gallardo se dedicaba a la difusión científica botánica en Santiago. De pronto, todo confluyó y entre las tres dieron vida a Estación Flora, una marca de ropa infantil que une sus tres pasiones. Por Monserrat Quezada L. / Fotografías Sonja San Martín D. E l bosque. Ahí fue donde cada una de estas tresmujeres encontró, en distintos momentos y en diferentes luga- res, su inspiración. Teresita Melo es diseñadora gráfica y se especializó en ilustración naturalista. Belén Villavi- cencio también estudió diseño, pero siguió el área textil y Belén Gallardo es bióloga, con especial interés por la comunicación de la ciencia. Las vidas de Teresita y Belén Villavicencio han estado llenas de coincidencias. Se conocieron en Valdivia cuando ambas eran ni- ñas. Belén finalmente se fue a vivir a Viña del Mar, donde estudió su carrera, mientras Teresita eligió lo mismo, pero en Concepción. Siguieron en contacto y al ver los rumbos que ambas habían to- mado, Belén le ofreció a Teresita hacer un trueque: “Me pidió unas ilustraciones botánicas de especies con las que ella traba- jaba y a cambio me envió cojines teñidos con tintes naturales. En ese tiempo estaba muy entusiasmada con el trueque y los proyectos colaborativos en general, por lo que camino a buscar su envío pensé en que debíamos mezclar las dos cosas, porque las dos trabajábamos con especies nativas y color. La llamé y de inmediato le encantó la idea”, cuenta Teresita. La vida de esta ilustradora botánica ha estado marcada por el con- templar. Nació en Santiago pero pronto se fue a Chiloé, en el campo, donde vivió hasta los tres años. “Mis padres son ingenieros foresta- les así que siempre estuvimos muy cercanos a la naturaleza, a los viveros, teníamos una huerta. Ellos son de Santiago y se fueron al sur arrancando de la ciudad. Son hippies verdaderos, muy sencillos, reflexivos y austeros”. Así que, a la hora de elegir una carrera, esa contemplación la quiso plasmar en el diseño, el que además la ayu- daba en su otra pasión: comunicar. AL ORIGEN VOLVER 68 tell. cl
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